Una vez más, Donald Trump y sectores radicales del Partido Republicano están amenazando con invadir México. Dicen que es para ayudar a México a combatir al crimen organizado, pero no nos engañemos: no se trata de ayuda, se trata de control. Se trata de poder. Se trata de recursos.
México no es una colonia.
Es un país soberano, con instituciones propias y con la capacidad de enfrentar sus desafíos internos. Sí, la violencia del narcotráfico es real, pero eso no justifica una intervención militar extranjera. Estados Unidos no busca proteger a México—busca acceso a recursos estratégicos como el litio, fundamentales para su seguridad energética.
Mientras lanzan amenazas de invasión, ignoran que ya existe cooperación entre ambas naciones: intercambio de inteligencia, esfuerzos conjuntos de seguridad, y múltiples acuerdos bilaterales. Si realmente quisieran apoyar a México, fortalecerían esa cooperación en lugar de usarla como excusa para una ocupación militar.
El presidente Andrés Manuel López Obrador lo dijo con claridad: “¡Cooperación sí, intervención no!”
Y esa debe ser la postura firme de cualquier persona que respete la soberanía de México.
Estas amenazas no pueden tomarse a la ligera. No son simples palabras populistas: forman parte de una agenda que pretende debilitar a México y facilitar el saqueo de sus riquezas. Hoy más que nunca, es necesario rechazar cualquier intento de intervención disfrazada de buena voluntad.
México no necesita ser salvado por intereses extranjeros.
México necesita respeto, cooperación… y soberanía.

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